Danny Weber
16:38 09-01-2026
© RusPhotoBank
La adopción de iOS 26 avanza lenta en iPhone: datos de StatCounter, efecto del rediseño Liquid Glass y parches de iOS 18 que restan urgencia a la actualización.
Varios meses después del lanzamiento de iOS 26, su adopción entre los propietarios de iPhone avanza con una lentitud llamativa. Según la fotografía de enero de 2026 de StatCounter, iOS 26 y sus revisiones menores suman en torno al 15–16% de los dispositivos activos en el mundo, mientras que más del 60% de los iPhone siguen en iOS 18. En ciclos anteriores, ese umbral del 50% se superaba en un plazo similar, lo que hace que este despliegue se perciba inusualmente prudente.
El desglose muestra que la mayoría de quienes ya dieron el salto se reparten entre iOS 26.1 y 26.2; la versión inicial apenas concentra una porción menor. Si se contrasta con la trayectoria de iOS 18 —cuatro meses después de su estreno ya estaba en más del 60% de los equipos— y con pautas parecidas vistas con iOS 17 y iOS 16, el frenazo destaca aún más.
Los datos de tráfico especializado apuntan en la misma dirección. A comienzos de enero de 2025, casi el 90% de los visitantes de MacRumors usaba iOS 18; en enero de 2026, apenas un cuarto de su audiencia había pasado a iOS 26. Apple aún no ha publicado cifras oficiales, pero las mediciones de terceros sugieren que los usuarios se lo están tomando con calma.
Una explicación plausible es el rediseño radical conocido como Liquid Glass, el gran cambio visual de iOS 26. Sus capas translúcidas, desenfoques y profundidad dinámica generaron reacciones divididas desde el anuncio, y da la impresión de que parte del público prefirió no precipitar la actualización.
También pesa el enfoque de Apple hacia los modelos anteriores. La compañía sigue enviando parches de seguridad para iOS 18, de modo que los dueños de un iPhone pueden quedarse en un sistema conocido sin renunciar a la protección. Por primera vez en mucho tiempo no hay urgencia por saltar al nuevo iOS en cuanto aterriza, un esquema de incentivos que enfría la adopción y, en la práctica, premia la prudencia.