Danny Weber
13:12 27-01-2026
© E. Vartanyan
Analizamos cómo Microsoft entregó claves BitLocker a la FBI y la postura de Apple en privacidad, diferencias en cifrado y opciones de usuario.
En los foros en línea se habla mucho sobre la noticia de que Microsoft entregó a la FBI las claves de BitLocker para acceder a datos en tres portátiles, lo que contrasta con la postura dura de Apple frente a las agencias de inteligencia estadounidenses. Sin embargo, esta comparación resulta superficial, pues pasa por alto una diferencia crucial en cómo ambas empresas manejan el cifrado y el acceso a los datos de los usuarios.
La historia de Apple comenzó tras la tragedia de San Bernardino en 2015, cuando la FBI exigió a la compañía que ayudara a hackear el iPhone de uno de los perpetradores. Apple se negó, argumentando que esto debilitaría la protección del Secure Enclave y pondría en peligro la seguridad de todos los iPhone. Al final, las autoridades encontraron un método alternativo de acceso, y la postura de Apple se convirtió en un símbolo de la defensa de la privacidad por principios.
La situación de Microsoft es distinta. La empresa sí proporcionó las claves de BitLocker, pero solo porque los propios usuarios de los portátiles habían almacenado previamente copias de las claves en la nube de Microsoft. Este enfoque utiliza un cifrado menos estricto, diseñado para ayudar a los propietarios a recuperar el acceso al dispositivo si pierden las contraseñas. Con una orden judicial, Microsoft está obligada legalmente a proporcionar dichos datos.
Es importante destacar que los usuarios de Windows pueden optar por no almacenar las claves de BitLocker en la nube, eliminando así completamente el acceso por parte de la empresa o del gobierno. Apple siguió durante mucho tiempo una lógica similar: algunos datos de iCloud se cifraban de manera que permitían a la compañía cumplir con las solicitudes de las fuerzas del orden, hasta que gradualmente implementó el cifrado de extremo a extremo.
Hoy, Apple ofrece Protección Avanzada de Datos para la máxima seguridad en iCloud, pero no está activada por defecto precisamente porque elimina la capacidad de Apple para ayudar a los usuarios en emergencias. En definitiva, tanto Apple como Microsoft dejan la decisión final en manos de los usuarios: conveniencia y opciones de recuperación frente a la máxima privacidad sin intermediarios.