Danny Weber
La Unión Europea endurece las normas para que los usuarios puedan reemplazar baterías en smartphones con herramientas comunes, extendiendo su vida útil y reduciendo residuos.
La Unión Europea está endureciendo sus exigencias a los fabricantes de teléfonos inteligentes, con un fuerte enfoque en la reparabilidad de los dispositivos. Según nuevas regulaciones, a partir de 2027, los usuarios podrán reemplazar las baterías de sus teléfonos utilizando herramientas comunes. Este paso representa otro avance hacia la extensión de la vida útil de los dispositivos electrónicos y la reducción de residuos electrónicos.
Estos nuevos requisitos no implican un regreso completo a los modelos antiguos con cubiertas traseras extraíbles. En cambio, adoptan un enfoque de compromiso: los dispositivos mantendrán un aspecto moderno, pero su diseño debe permitir el reemplazo de la batería sin equipos complejos ni servicios especializados. Esto obligará a los fabricantes a reconsiderar el diseño y la disposición interna de los teléfonos.
Estos cambios complementan las regulaciones existentes que entrarán en vigor en 2025. Esas normas exigen a las empresas ofrecer soporte a largo plazo y disponibilidad de repuestos, sin obstaculizar a los talleres de reparación independientes. Además, las nuevas baterías deben mantener al menos el 80% de su capacidad después de 800 ciclos de carga, y las instrucciones de reparación deben ser accesibles para los usuarios.
El impacto de estas regulaciones probablemente se extenderá más allá de Europa. Sería económicamente ineficiente para los fabricantes producir versiones separadas para diferentes regiones, por lo que los cambios afectarán probablemente al mercado global. Como resultado, en los próximos años, los usuarios de todo el mundo podrían ver teléfonos inteligentes más reparables.
© A. Krivonosov