Exempleados de Tesla expresan dudas sobre la seguridad de Full Self-Driving (FSD)

Danny Weber

Antiguos empleados de Tesla encargados de entrenar el sistema FSD admiten que no viajarían en un Tesla con la conducción autónoma activada. Descubre por qué.

Antiguos empleados de Tesla que trabajaron en la formación y desarrollo de los sistemas de conducción autónoma de la compañía han expresado dudas sobre la seguridad de Full Self-Driving (FSD). Según un informe especial de Reuters, los periodistas entrevistaron a nueve exempleados dedicados al etiquetado de datos y a un antiguo ingeniero de Autopilot, y sus valoraciones fueron casi unánimemente escépticas.

Siete de los etiquetadores admitieron que no viajarían en un Tesla con FSD activado. Uno de los entrevistados señaló que los empleados veían errores del sistema y calificó las afirmaciones de Elon Musk sobre la capacidad de los vehículos de conducir sin supervisión como algo que no debería creerse en absoluto. Otro ex trabajador fue aún más tajante: dijo que no se subiría a un Robotaxi de Tesla ni aunque le pagaran.

Reuters informa que parte del trabajo de estos empleados consistía en analizar grandes volúmenes de grabaciones de vídeo de trayectos con FSD. Tesla utilizaba ese material para entrenar su software, enseñando a los coches a no repetir errores pasados. Sin embargo, los exempleados aseguran que veían con frecuencia incidentes de exceso de velocidad y otras situaciones problemáticas. Además, señalaron que algunos de esos incidentes no siempre se consideraban prioritarios para los ingenieros y directivos en comparación con escenarios extremos más raros.

Estas declaraciones llegan en medio del debate sobre las capacidades reales del FSD y el futuro del Robotaxi. Tesla ha impulsado durante mucho tiempo la idea del transporte totalmente autónomo como un pilar de negocio, y Musk ha prometido en repetidas ocasiones que sus coches podrían circular sin conductor de forma segura. Pero el testimonio de quienes trabajaron con los datos de entrenamiento y los errores del sistema vuelve a poner sobre la mesa la pregunta de qué tan cerca está Tesla realmente de ese nivel de autonomía.

Es un tema especialmente sensible para la compañía, porque la confianza en el FSD se basa no solo en demostraciones técnicas, sino también en las estadísticas de seguridad que Tesla cita regularmente en sus comunicados públicos. Si incluso antiguos participantes en el desarrollo no están dispuestos a usar el sistema en viajes reales, se refuerzan las dudas de los críticos y se complica la percepción del Robotaxi antes de su lanzamiento masivo.

El principal desafío para Tesla ahora no es solo mejorar los algoritmos, sino convencer al público, a los reguladores y a sus propios usuarios de que la tecnología es predecible. La conducción autónoma no se logra solo con vídeos impactantes y promesas audaces, sino con una fiabilidad probada en situaciones cotidianas, donde el coste de un error puede ser demasiado alto.

© A. Krivonosov