Danny Weber
Según filtraciones, Qualcomm aplicaría un descuento de hasta el 16% en sus chips Snapdragon para que Samsung los elija frente a los Exynos en los futuros Galaxy, ante el alza de costes.
Según Insider Schrödinger, Qualcomm estaría replanteándose su estrategia de precios para Samsung con el objetivo de que los chips Snapdragon sigan dominando en los futuros Galaxy. El plan pasaría por aplicar importantes descuentos en sus SoC tope de gama, haciéndolos más atractivos frente a los Exynos propios de Samsung.
El razonamiento es evidente: los costes de los componentes para móviles no dejan de subir. El encarecimiento de la memoria DRAM ya está forzando a los fabricantes a recortar gastos, y según los rumores, Samsung podría incluso recurrir a paneles OLED más baratos de BOE para el Galaxy S27 básico en lugar de los suyos propios. En ese contexto, una oferta de Qualcomm con rebajas significativas sería difícil de rechazar.
Para complicar aún más el panorama, está el salto al proceso de 2 nm de TSMC para los chips estrella. Se estima que el coste unitario del futuro Snapdragon 8 Elite Gen 6 Pro y modelos similares superará los 300 dólares. Esto aprieta los márgenes de los fabricantes, que se ven obligados a subir precios o recortar en otros componentes. Según las filtraciones, Qualcomm estaría dispuesta a ofrecer a Samsung un descuento de hasta el 16%, lo que dejaría el precio final del Snapdragon un 12% por debajo del Exynos 2700.
Para Samsung, la decisión es delicada. Por un lado, la compañía quiere impulsar sus propios Exynos y reducir la dependencia de Qualcomm. Por otro, si el Exynos 2700 sigue siendo caro de producir en 2 nm por problemas de rendimiento, un Snapdragon más barato se convierte en una opción pragmática para mantener saneados los márgenes del Galaxy.
Nada de esto está confirmado, así que conviene tratar la información con cautela. Pero desde el punto de vista empresarial, la jugada tiene lógica: Qualcomm no puede permitirse perder a su mayor cliente, y Samsung, ante el aumento de costes en memorias, pantallas y procesadores avanzados, podría anteponer la economía a la ideología de los chips.
© A. Krivonosov