Danny Weber
Cristiano Amon afirma que los agentes de IA cambiarán la relación con las apps y que las gafas inteligentes podrían crecer mucho.
El CEO de Qualcomm, Cristiano Amon, cree que los agentes de IA cambiarán la forma habitual de usar aplicaciones y dispositivos electrónicos. Según él, los usuarios tendrán que abrir cada vez menos servicios manualmente en el smartphone: bastará con pedir una tarea a un asistente digital, que conectará las apps necesarias, ejecutará las acciones y devolverá el resultado.
Como ejemplo, Amon mencionó una simple reserva en un restaurante. En lugar de sacar el móvil, buscar un sitio adecuado, abrir un servicio de reservas, pagar y revisar el correo, el usuario podría decirle al asistente lo que necesita. El agente de IA enlazaría las aplicaciones de reserva, pago y correo electrónico, completaría la reserva y enviaría la confirmación. Las aplicaciones no desaparecerían, pero su papel cambiaría de forma clara: el agente se convertiría en la nueva interfaz principal entre las personas y los servicios.
Qualcomm ve las gafas inteligentes con cámara y pantalla como uno de los dispositivos clave para este modelo. Amon considera que los futuros smartphones y los nuevos wearables se diseñarán alrededor de agentes de IA. La compañía ya participa en más de 40 proyectos de este tipo, incluidos joyas inteligentes, auriculares con cámaras, broches inteligentes y relojes. La idea general es que estos dispositivos estén junto al usuario, lo acompañen constantemente, vean el mundo que le rodea y permitan recurrir al asistente en cualquier momento.
De todos los nuevos formatos, Amon apuesta ahora sobre todo por las gafas inteligentes. Según su previsión, este mercado podría llegar con el tiempo a la escala de los smartphones. Como referencia, en 2025 los envíos mundiales de smartphones rondaron los 1.260 millones de unidades. No se trata, por tanto, de una categoría de nicho, sino de una dirección potencialmente enorme para toda la industria.
Para Qualcomm, esto podría convertirse en el siguiente gran mercado después de los smartphones: sus chips ya se usan en muchos dispositivos de consumo, y la ola de gadgets con IA podría ampliar de forma notable ese negocio. El material original no indicaba precios.
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