Danny Weber
Los apagados diarios no siempre alargan la vida del teléfono. Los smartphones modernos están pensados para funcionar de forma continua.
Apagar el smartphone todos los días, algo que muchos consideran una buena costumbre, difícilmente alargará la vida útil del dispositivo. De hecho, ese cuidado puede añadirle una carga innecesaria. Según BGR, los ciclos habituales de apagado completo y posterior arranque pueden aumentar en algunos casos el riesgo de problemas prematuros.
El medio señala que algunos usuarios apagan el teléfono por la noche porque creen que así el dispositivo «descansa» y se desgasta menos. Pero los smartphones modernos están diseñados para funcionar durante largos periodos sin interrupción, por lo que apagarlos constantemente sin una razón clara no aporta una ventaja apreciable.
Cada vez que se enciende, el equipo vuelve a arrancar el sistema, los servicios en segundo plano y las aplicaciones, comprueba la conexión a la red y ejecuta otros procesos que consumen recursos. En ese momento, la carga sobre los componentes y la batería puede ser mayor que durante el uso normal en espera. Por eso, los reinicios frecuentes no deberían convertirse en un ritual diario.
También hay un detalle práctico: un teléfono apagado puede no servir en una emergencia. Si por la noche hace falta llamar con urgencia, pedir ayuda o recibir una notificación importante, el arranque del dispositivo añadirá tiempo. Para dormir sin llamadas ni mensajes, es mejor usar el modo silencioso o «No molestar» en lugar de apagar el smartphone.
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