Danny Weber
El futuro chip de 2 nm de MediaTek rondaría los 216 dólares, mientras que el modelo más potente de Qualcomm superaría los 300 dólares.
La diferencia de precio entre los futuros procesadores insignia de Qualcomm y MediaTek podría cambiar el mercado de los smartphones Android de gama alta. Según datos preliminares, el Snapdragon 8 Elite Gen 6 Pro costaría a los fabricantes más de 300 dólares por unidad, mientras que el Dimensity 9600 Pro se situaría en torno a los 216 dólares. Si la filtración es correcta, la propuesta de MediaTek sería aproximadamente un 28 % más barata.
Se espera que ambos procesadores se fabriquen con el proceso mejorado N2P de 2 nm de TSMC y lleguen en el tercer trimestre de 2026. Al nuevo Snapdragon se le atribuyen núcleos Oryon propios, compatibilidad con memoria LPDDR6, gráficos renovados y tecnologías específicas para reescalado de imagen y generación de fotogramas intermedios. Qualcomm todavía no ha confirmado estas especificaciones.
El elevado precio podría limitar el chip más avanzado de Qualcomm a dispositivos ultrapremium. Los fabricantes también afrontarán la presión de una subida de precios de dos dígitos anunciada para los productos de Qualcomm enviados después del 1 de septiembre de 2026. La compañía relacionó la decisión con el aumento del coste de los componentes y los problemas en la cadena de suministro.
El procesador de MediaTek también podría ser bastante más caro que su antecesor. Informes no oficiales señalan que el Dimensity 9600 Pro subiría entre un 8 y un 20 % frente al Dimensity 9500. Aun así, su precio estimado permitiría lanzar smartphones con tecnología de 2 nm sin llevarlos necesariamente al segmento más caro del mercado.
La ventaja de precio no garantiza por sí sola el éxito de MediaTek. Los fabricantes también valorarán el rendimiento, el consumo energético, el módem, el soporte de software y el reconocimiento de la plataforma. Sin embargo, con la memoria y las obleas avanzadas de TSMC también al alza, una diferencia de casi 84 dólares por procesador podría influir mucho en la elección de componentes para futuros buques insignia.
© A. Krivonosov