Seguridad escolar: drones con gel de pimienta frente a ataques armados

Danny Weber

Nueve centros de Florida, Georgia y Colorado prevén desplegar Campus Guardian Angel antes de que termine 2026.

Antes de que termine 2026, al menos nueve escuelas de Florida, Georgia y Colorado planean instalar el sistema Campus Guardian Angel para responder a ataques armados. Los pequeños drones, desarrollados por Mithril Defense, se guardarán en contenedores especiales dentro de los propios recintos escolares. El programa incluirá tres escuelas en Florida, cinco en Georgia y una en Colorado.

Tras el aviso de una posible amenaza, un operador deberá primero confirmar que el peligro es real y después dirigir a distancia el dron más cercano hacia el supuesto tirador. Los aparatos incorporan cámaras, sirenas, luces estroboscópicas, comunicación bidireccional y dispositivos para rociar gel de pimienta. También pueden romper ventanas comunes y embestir al atacante a unos 60 mph, equivalentes a 97 km/h.

El fabricante asegura que un dron puede llegar al objetivo en unos 15 segundos desde la activación del sistema. Los equipos se controlan desde un centro en Austin, donde los operadores reciben imágenes de las cámaras y acceso a un mapa digital de la escuela. La empresa presenta la tecnología como una herramienta adicional capaz de retrasar o desorientar al atacante hasta la llegada de la policía, aunque todavía no se ha utilizado durante un tiroteo real en un centro educativo.

Las autoridades de Georgia han destinado 550.000 dólares a instalar el sistema en cinco distritos escolares. En Florida, uno de los proyectos más grandes se prepara en Deltona High School, donde se prevé desplegar 39 drones. La John Adams Academy de Colorado pretende instalar el equipo en agosto con su propio presupuesto, al margen de si las autoridades locales aprueban fondos adicionales para seguridad.

La iniciativa ya ha abierto un debate sobre la seguridad y la utilidad de este gasto. Los críticos creen que el dinero sería más efectivo en prevención de la violencia, apoyo psicológico y medidas tradicionales de protección. También advierten de que, bajo presión, los operadores remotos podrían tener dificultades para distinguir a un atacante de un alumno o de un agente de policía. Incluso los defensores del proyecto admiten que su eficacia depende de detectar la amenaza casi de inmediato y lanzar los drones durante los primeros minutos del ataque.

© A. Krivonosov