Danny Weber
El sol, la navegación, el brillo alto y la carga pueden sobrecalentar rápidamente un teléfono dentro de un coche caliente. Estas medidas reducen el riesgo.
Después de un viaje largo, un smartphone colocado en el soporte puede estar demasiado caliente para tocarlo con comodidad. El coche es uno de los peores lugares para un teléfono cuando hace calor. El habitáculo acumula temperatura, el sol atraviesa los cristales, el salpicadero se calienta y el dispositivo puede ejecutar navegación, música y carga al mismo tiempo.
El teléfono recibe calor del exterior y también lo genera con sus componentes. Puede reducir el brillo y el rendimiento, ralentizar o detener la carga, limitar funciones o mostrar una alerta de temperatura. El sobrecalentamiento repetido acelera el desgaste de la batería y puede dañar componentes internos.
Un coche aparcado o expuesto al sol funciona como un pequeño invernadero. El salpicadero, el parabrisas y el soporte pueden alcanzar temperaturas elevadas. La zona junto al parabrisas es especialmente peligrosa porque el teléfono recibe el sol directo y el calor de la superficie inferior.
La carga aumenta la temperatura. La carga inalámbrica suele generar más calor residual que un cable, mientras que la navegación, el GPS, los datos móviles y el brillo alto mantienen ocupados el procesador y la pantalla.
Conviene dejar el dispositivo a la sombra, en la consola central, el bolsillo de la puerta, un portavasos o una bolsa. Para navegar, es mejor colocar el soporte más abajo o cerca de una salida de ventilación.
Un soporte en la rejilla de ventilación puede ayudar si no bloquea los controles. Basta con un flujo moderado de aire fresco. No se debe enfriar el teléfono de forma brusca con aire helado, un frigorífico o un congelador, ya que el cambio repentino puede provocar condensación.
Una funda gruesa puede dificultar la disipación del calor. Si el teléfono está bien sujeto, quitarla durante un trayecto caluroso puede ayudar. También conviene reducir el brillo, usar el modo oscuro en pantallas OLED, cerrar aplicaciones exigentes y desactivar las conexiones innecesarias.
Si hay batería suficiente, es mejor no cargar. Cuando sea necesario, el cable suele ser más eficiente que una base inalámbrica y normalmente genera menos calor adicional.
Un habitáculo cerrado se calienta muy deprisa. El smartphone debe salir del vehículo con su propietario. Así se protege la batería y la electrónica y también se reduce el riesgo de robo.
Hay que retirarlo del sol, desconectar el cargador, quitar la funda y cerrar las aplicaciones exigentes. Si está muy caliente, lo mejor es apagarlo y dejarlo en un lugar sombreado y ventilado.
El smartphone debe enfriarse de forma natural. No hay que mojarlo, aunque tenga certificación IP68. Solo debe volver a utilizarse o cargarse cuando desaparezca la advertencia de temperatura.
La mejor combinación es un soporte a la sombra o cerca de la ventilación, brillo moderado, carga por cable solo cuando sea necesaria y sin funda gruesa durante el calor extremo. CarPlay o Android Auto permiten mostrar la ruta en la pantalla del coche mientras el teléfono permanece en un lugar más fresco.
El sobrecalentamiento suele aparecer por la suma de varios factores: sol, habitáculo caliente, carga, navegación, brillo alto y una funda aislante. Evitar esta combinación es más sencillo que reparar después una batería dañada.
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