En Estados Unidos se ha abierto una subasta que conmemora el 50.º aniversario de Apple, y sus lotes ya se describen como piezas históricas. RR Auctions ha lanzado una venta titulada “Steve Jobs & the Computer Revolution”, con 191 objetos vinculados a los primeros años de Apple y al propio Steve Jobs. Las pujas estarán abiertas hasta el 30 de enero, aunque las piezas estelares ya atraen a coleccionistas de todo el mundo.
La protagonista es la Apple-1 Prototype Board #0, el prototipo más temprano conocido del Apple-1. Los organizadores estiman que podría superar los 500.000 dólares. Según la casa de subastas, Steve Jobs y Steve Wozniak utilizaron esta placa para validar el diseño del Apple-1 antes de su producción, y sirvió de base para los primeros equipos entregados a la Byte Shop.
El prototipo se distingue de las unidades comerciales del Apple-1: incorpora conectores más costosos, un enfoque distinto de refrigeración y modificaciones para diagnósticos de memoria. Quien se adjudique la pieza recibirá además accesorios de época —un teclado, una fuente de alimentación, un televisor Sony—, junto con réplicas de la documentación del Apple-1 firmadas por Steve Wozniak. Un conjunto que, sin necesidad de adornos, habla por sí solo del momento fundador que representa.
No menos emblemático resulta el primer cheque corporativo de Apple, también valorado en más de 500.000 dólares. Se trata de un cheque de Wells Fargo por 500 dólares, firmado por Jobs y Wozniak y emitido contra la primera cuenta bancaria de la compañía. Los fondos se destinaron al desarrollo de la placa de circuito impreso del Apple-1, y la empresa quedó registrada oficialmente apenas 16 días después, el 1 de abril de 1976.
La venta captura el instante en que Apple pasó de ser una idea a convertirse en un negocio en marcha, reuniendo artefactos del amanecer de una de las compañías tecnológicas más influyentes de la historia. El apetito por estas piezas sugiere que los símbolos tempranos de la revolución informática hoy se valoran con una reverencia que antes parecía reservarse al arte más consagrado.