Cómo DDR3 ofrece memoria asequible en la escasez de RAM

En medio de una grave escasez de RAM y precios en rápido aumento, el mercado ha girado inesperadamente su atención hacia tecnologías de casi dos décadas de antigüedad. En 2026, las plataformas que soportan DDR3 están experimentando un notable resurgimiento, especialmente en China, donde los usuarios buscan formas de obtener grandes cantidades de memoria a precios razonables. Según fuentes de la industria china, cada vez más compradores recurren a la antigua plataforma HEDT Intel X99, diseñada originalmente para DDR4 pero adaptada para usar memoria DDR3 más barata.

Los antiguos procesadores Intel Xeon para servidores, con soporte de memoria de cuatro canales, juegan un papel clave en esta tendencia. Los fabricantes chinos de placas base han aprendido a hacer funcionar tanto DDR3 estándar como DDR3 ECC en el chipset X99, lo que permite el uso de módulos antiguos y asequibles. Como resultado, los usuarios pueden obtener hasta 128 GB de memoria en modo de cuatro canales a un precio significativamente más bajo que las soluciones modernas. Además, ya han aparecido en el mercado placas base X99 de doble procesador con zócalos LGA 2011-V3, capaces de manejar hasta 256 GB de DDR3 gracias a ocho canales.

Las ventas de placas base con DDR3 están creciendo especialmente rápido. Las marcas locales informan que los envíos de tales placas se están incrementando entre dos y tres veces o más, impulsados por la demanda de configuraciones económicas. Los kits con placas base DDR3 y procesadores Intel de sexta a novena generación se venden bien, permitiendo sistemas relativamente económicos con amplias reservas de memoria.

Este no es el único intento de los usuarios para sortear la escasez. Ante el aumento de los precios de la memoria para escritorio, muchos jugadores han empezado a utilizar módulos SODIMM para portátiles con adaptadores especiales. Estos módulos han subido de precio más lentamente que los DIMM clásicos, aunque tales soluciones no pueden considerarse óptimas en términos de rendimiento y estabilidad. Sin embargo, la situación actual muestra que, en una crisis de memoria, los usuarios están dispuestos a sacrificar la novedad tecnológica por la asequibilidad y la capacidad.