Amazon amplía su familia Kindle Scribe con dos modelos: una versión actualizada del Kindle Scribe y el Kindle Scribe Colorsoft.
El Kindle Scribe clásico ahora es aún más delgado: 5,4 mm y 400 g. Conserva una pantalla E Ink de 11 pulgadas cubierta con vidrio texturizado que imita el papel. Por dentro incorpora un procesador de cuatro núcleos renovado y un stack tecnológico Oxide mejorado para un renderizado de texto y notas más nítido y ágil.
El Kindle Scribe Colorsoft apuesta por una pantalla en color de tonos suaves, pensada para resultar más descansada para la vista que los paneles LCD. Según Amazon, pese a las nuevas capacidades, el dispositivo seguirá ofreciendo varias semanas de autonomía con una sola carga.
Ambas versiones llegan con software renovado: una pantalla de inicio rediseñada con Quick Notes, integración con Google Drive y OneDrive, y búsqueda potenciada por IA. En 2026, una nueva función permitirá enviar notas y documentos a Alexa+ para su análisis y discusión. También hay rotuladores y resaltados en color, y las notas pueden exportarse a OneNote.
El Kindle Scribe parte de los 430 dólares (para la versión sin luz frontal) y alcanza los 500, mientras que el Kindle Scribe Colorsoft costará 630. En Estados Unidos está previsto para finales de año; a Europa llegará a comienzos del próximo.
Con estos dispositivos, los lectores electrónicos dedicados dan otro paso hacia el terreno de las tabletas en cuanto a prestaciones. La contrapartida es conocida: el rendimiento en esta categoría suele quedarse por detrás. Aun así, las pantallas de tinta electrónica siguen siendo el principal gancho que mantiene vivo su atractivo.