DJI ha presentado oficialmente el estabilizador DJI Osmo Mobile 8P en el mercado global, con un nuevo enfoque para controlar las tomas. La gran novedad es el controlador desmontable Osmo FrameTap, incluido en todas las versiones del dispositivo.
Este pequeño mando magnético pesa unos 29 gramos y se conecta por Bluetooth desde hasta 10 metros de distancia. No solo controla el estabilizador, sino que permite ver en tiempo real lo que capta la cámara del teléfono. Se puede ajustar el encuadre a distancia, cambiar el objetivo de seguimiento, controlar el zoom e incluso modificar la iluminación.
Los usuarios de Android disfrutan de una función de duplicación de pantalla en el propio controlador. Esto permite grabarse con la cámara principal del teléfono o colocar el dispositivo más lejos sin perder el control. Situaciones así suelen requerir equipos más caros, por lo que es un acierto para vloggers y creadores solitarios.
El sistema de seguimiento también se ha mejorado. Según DJI, ActiveTrack 8.0 gestiona mejor escenas rápidas y entornos concurridos, incluso si el sujeto sale brevemente del encuadre. Un módulo multifuncional adicional 2 amplía el seguimiento no solo a personas y animales, sino también a objetos como coches o puntos de referencia.
Los usuarios de iPhone cuentan con soporte para Apple DockKit, lo que permite el seguimiento directamente en aplicaciones compatibles como la cámara nativa, YouTube y Blackmagic Camera.
Por lo demás, el dispositivo conserva las características habituales: estabilización de 3 ejes, un trípode extensible incorporado, diseño plegable y hasta 10 horas de batería. A través de la app DJI Mimo se accede a modos adicionales como DynamicZoom, Slow Shutter, Action Shot y rotación de 360 grados.
El DJI Osmo Mobile 8P tiene un precio de partida de 159 € para la versión básica y llega hasta 219 € para los kits ampliados con accesorios extra. Cabe destacar que, al igual que su predecesor, este modelo no estará disponible en el mercado estadounidense.