Samsung continúa explorando maneras de recortar gastos en la próxima serie Galaxy S27, en un contexto de subida de precios de componentes e inestabilidad en el mercado de memorias. Un punto central de esta optimización es recurrir a dos proveedores para las pantallas, estrategia que podría tener un impacto notable en la calidad final de los dispositivos.
Según fuentes de la industria, la compañía valora contratar al fabricante chino BOE como segundo proveedor de paneles OLED. Bajo este plan, el modelo base Galaxy S27 podría usar pantallas de Samsung Display o de un proveedor externo, lo que reduciría los costes de producción.
No obstante, este enfoque no está exento de riesgos. El uso de paneles de distintos fabricantes podría generar diferencias perceptibles en la reproducción del color, el brillo y la estabilidad general de la imagen entre unidades de un mismo modelo. Para una gama alta, esto es un asunto delicado, porque los compradores esperan una calidad homogénea.
BOE ya forma parte de la cadena de suministro de grandes marcas, como Apple, aunque principalmente como proveedor de respaldo. Eso sí, en ocasiones han surgido dudas sobre la estabilidad de su producción y su capacidad para cumplir con los altos estándares del mercado masivo. Aun así, los fabricantes chinos están afianzando su presencia en la industria y ya se encuentran en dispositivos de gama media de Samsung.
Por otro lado, Samsung se enfrenta a una situación complicada: su propia división de pantallas no puede ofrecer paneles a un coste interno más bajo, y el encarecimiento de las memorias y otros componentes sigue presionando los márgenes.
Cabe señalar que aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre trabajar con BOE. Las negociaciones continúan y el acuerdo final de suministro para el Galaxy S27 podría cambiar. Sin embargo, el simple hecho de que se baraje este escenario demuestra hasta qué punto los fabricantes de smartphones deben equilibrar precio y calidad en la actualidad.