Vivo está probando una cámara compacta de bolsillo equipada con un sofisticado sistema de estabilización y el sensor Sony LYTIA 901 de gama alta. Según fuentes, el dispositivo busca hacerse un hueco en el mercado de las cámaras para vloggers y creadores de contenido, que ahora dominan DJI e Insta360.
Lo más llamativo es un sensor de 200 megapíxeles con formato 1/1,12 pulgadas, el mismo módulo Sony LYT-901 que se espera para el próximo buque insignia vivo X300 Ultra. En esencia, Vivo traslada su tecnología de imagen premium de smartphones a una cámara independiente.
Un estabilizador tipo gimbal incorporado garantiza vídeo fluido durante el movimiento. Según los rumores, las especificaciones incluyen grabación 4K a 120 fps, zoom óptico 4x sin pérdida y rango dinámico ampliado. La captura en condiciones de poca luz recibe especial atención gracias a la arquitectura Quad-Quad Bayer, que agrupa píxeles para aumentar la sensibilidad y reducir el ruido.
Vivo apuesta por el hardware en lugar de depender solo de la fotografía computacional. El sensor incluye un módulo de IA integrado que procesa las imágenes antes del postprocesado por software. El objetivo es lograr un detalle más nítido y colores más naturales.
En el terreno de las cámaras compactas, Vivo se enfrenta a una dura competencia. DJI ya ofrece la Osmo Pocket 4 con sensor de 1 pulgada, mientras que Insta360 prepara la serie Luna, desarrollada en colaboración con Leica. Vivo trata de marcar la diferencia con una combinación de alta resolución, sensor grande y estabilización en un cuerpo compacto.
El proyecto se encuentra aún en fase de prototipo. Los detalles oficiales sobre procesador, autonomía, precio y códecs de vídeo todavía no se han dado a conocer. Se prevé un lanzamiento comercial hacia finales de 2026.