Un enorme fraude con tarjetas de regalo de Apple ha costado cientos de millones de dólares a los consumidores. Según la investigación, las autoridades hallaron alrededor de 4.000 iPhones valorados entre 8 y 9 millones de dólares durante un solo allanamiento. El engaño comenzó con el robo de tarjetas de regalo de Apple en tiendas minoristas. Los delincuentes abrían cuidadosamente el embalaje, registraban el PIN y otros datos clave, y luego volvían a sellar las tarjetas para que parecieran intactas. Las tarjetas se devolvían a los estantes, donde clientes desprevenidos las compraban como si fueran regalos o métodos de pago normales.
Cuando un comprador activaba una de esas tarjetas, los estafadores recibían una alerta y rápidamente vaciaban el saldo. Los fondos robados se usaban para adquirir dispositivos Apple, como iPhones y MacBooks. La víctima se quedaba con una tarjeta inservible, mientras que el grupo criminal convertía el saldo sustraído en equipos costosos que podían revenderse.
Algunos de los dispositivos se enviaban a mercados grises en China, Dubái y países sudamericanos. Un episodio involucró aproximadamente 4.000 iPhones, pero la magnitud total de la operación era mucho mayor. Los investigadores creen que las pérdidas totales podrían ascender a cientos de millones de dólares, lo que convierte este caso en uno de los mayores fraudes con tarjetas de regalo de Apple.
La investigación fue llevada a cabo por la policía de Nuevo Hampshire y el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. Al parecer, Apple colaboró con los investigadores, aunque la empresa no se ha pronunciado públicamente al respecto. En este contexto, los expertos recuerdan una vez más a los consumidores que es más seguro comprar tarjetas de regalo directamente en las tiendas Apple o a través de canales oficiales, en lugar de hacerlo en puntos de venta al azar.
Este fraude también pone de relieve un problema más amplio: el uso de tarjetas de regalo como herramienta para estafas. A menudo se emplean en engaños donde las víctimas reciben llamadas de personas que se hacen pasar por agencias gubernamentales, empresas o servicios de asistencia, y exigen el pago urgente de una “multa” o “deuda” mediante tarjetas de regalo, amenazando con arrestos o suspensión de cuentas. En el caso de Apple, los delincuentes fueron un paso más allá: se enfocaron en la propia cadena de ventas minoristas, en lugar de aprovechar la credulidad de los consumidores.