Erin Brockovich, famosa por su sonado caso contra Pacific Gas & Electric y por la película de Julia Roberts, ha puesto su foco en un nuevo problema tecnológico: la rápida construcción de centros de datos para inteligencia artificial. La activista y defensora del medio ambiente lanzó un sitio web llamado Brockovich AI Data Center Reporting, donde los residentes de ciudades de EE.UU. pueden reportar problemas relacionados con estas instalaciones.
El sitio ya muestra decenas de centros de datos en operación, construcción o planificados, junto con más de 2700 informes de residentes de todo el país. Brockovich describe la situación como una carrera por la infraestructura de IA que se desarrolla pueblo por pueblo: algunas comunidades reciben con agrado los nuevos proyectos, mientras que otros ven retrasos, impugnaciones o cancelaciones por presión local.
Las principales quejas de los residentes giran en torno al consumo de electricidad y agua. Los grandes centros de datos requieren una enorme potencia para servidores y sistemas de refrigeración, lo que, según los críticos, puede sobrecargar las redes eléctricas y afectar las tarifas de los servicios públicos. El uso del agua es otro punto sensible, especialmente en regiones donde los recursos ya son escasos o motivo de controversia entre la industria y el público.
Otro problema es el ruido. Quienes viven cerca de estas grandes instalaciones industriales se quejan de un zumbido constante de baja frecuencia, el funcionamiento de los equipos y posibles efectos de infrasonido. El sitio también menciona los riesgos a largo plazo: la selección de ubicaciones, la ampliación de la infraestructura, la eliminación de residuos electrónicos y el impacto general en la calidad de vida.
A nivel federal, las autoridades de EE.UU. apoyan el desarrollo de esta infraestructura, pero la oposición local crece. Según datos citados en el artículo, cada vez más estadounidenses se oponen a la construcción de centros de datos cerca de sus hogares, y decenas de jurisdicciones ya han impuesto moratorias para evaluar las consecuencias de estos proyectos antes de otorgar nuevos permisos.
No está claro si Brockovich planea usar los datos recopilados para demandas, pero el formato de la plataforma parece un primer paso para sistematizar las quejas. Para la industria, esto es una señal crítica: el desarrollo de la inteligencia artificial se juzga cada vez más no solo por el rendimiento de los modelos y las inversiones, sino también por el costo que las comunidades locales asumen por esta infraestructura.