Samsung ha introducido un pequeño pero significativo cambio en One UI 9 que podría complicar la vida a los ladrones de smartphones Galaxy. No se trata de una llamativa función de IA ni de una nueva interfaz; tiene que ver con el comportamiento del menú de apagado, justo el primer lugar al que un ladrón podría acudir para apagar el dispositivo robado y evitar su localización.
En One UI 9, el menú de apagado tiene el mismo aspecto: el usuario ve opciones para apagar, reiniciar, llamada de emergencia e información médica. Pero ahora, al salir de este menú, el teléfono no vuelve a la aplicación abierta ni a la pantalla de inicio. En su lugar, va directamente a la pantalla de bloqueo. Es decir, en cuanto alguien abre el menú de apagado y lo cierra, cualquier acceso posterior al dispositivo requiere un PIN, contraseña, huella dactilar o reconocimiento facial.
Este cambio es especialmente relevante en robos callejeros, donde el teléfono es arrebatado mientras está desbloqueado. Antes, un ladrón podía intentar apagar el móvil rápidamente para dificultar su localización mediante servicios de búsqueda de dispositivos. Con One UI 9, el simple hecho de acceder al menú de apagado provoca un bloqueo, dejando el dispositivo inaccesible sin la autorización del propietario.
Samsung no es el primero en tomar este camino. Los iPhone ya requieren contraseña o Face ID para apagarse por completo en ciertos escenarios de protección, y Google sigue añadiendo más mecanismos antirrobo a las versiones recientes de Android. Dado que One UI 9 se basa en Android 17, el nuevo comportamiento de los Galaxy se inscribe en una tendencia más amplia: los smartphones deben proteger los datos no solo después de un robo, sino también en esos primeros segundos en los que el dispositivo aún podría estar desbloqueado.
Curiosamente, Samsung apenas ha mencionado esta función públicamente. En medio de los grandes anuncios, One UI 9 parece una actualización bastante ligera en comparación con One UI 8.5, por lo que cambios prácticos como este pueden pasar desapercibidos. Pero a menudo son más importantes que las funciones llamativas: el bloqueo automático tras acceder al menú de apagado no requiere configuración, no interfiere con el uso normal y puede activarse justo cuando el propietario ya no tiene acceso al teléfono.
Para los usuarios de Galaxy, este es un buen ejemplo de seguridad silenciosa. La función no hace el teléfono invulnerable, pero cierra una vía obvia para los ladrones y aumenta las posibilidades de proteger los datos, las cuentas y la capacidad de localizar el dispositivo tras un robo.