UE exime a smartphones y tabletas de tener baterías extraíbles

UE exime a smartphones de baterías extraíbles en 2027
© A. Krivonosov

A partir de 2027, la Unión Europea aplicará nuevas exigencias para las baterías de los dispositivos portátiles. La normativa obliga a los fabricantes a que las baterías sean reemplazables por el usuario, pero en la práctica, smartphones como el iPhone probablemente se mantendrán casi igual. El detalle clave es una exención específica para teléfonos y tabletas.

La regla base es exigente: una batería portátil debe ser fácil de retirar sin herramientas especiales, calor, disolventes ni equipos patentados. En los smartphones actuales, esto implicaría volver a la época de las cubiertas traseras extraíbles, ya que la mayoría de modelos van pegados, son resistentes al agua y requieren un taller para cambiar la batería.

No obstante, los smartphones y las tabletas quedan exentos. Si el dispositivo cuenta con protección contra agua y polvo, y su batería conserva al menos el 83 % de capacidad después de 500 ciclos de carga y al menos el 80 % tras 1000 ciclos, la batería no tiene que ser fácil de reemplazar por el usuario común. En ese caso, el cambio puede hacerse en centros de servicio oficiales o talleres profesionales.

Por ello, los iPhone, Galaxy y muchos modelos de gama alta probablemente no incorporen baterías extraíbles como antes. Los fabricantes ya saben cómo fabricar dispositivos resistentes al agua con baterías duraderas que cumplen las exigencias de la UE. Para los consumidores, esto implica que el diseño y el aspecto de los smartphones se mantendrán iguales, y el cambio de batería seguirá siendo una tarea de taller.

Los teléfonos plegables, en teoría, podrían estar sujetos a normas más estrictas si no ofrecen una protección adecuada contra el agua. Pero los grandes fabricantes ya avanzan en esa dirección: los plegables actuales de Samsung cuentan con clasificación IP, y el primer iPhone plegable, si llega, tendrá con toda seguridad al menos resistencia básica al agua para acogerse a la exención.

Las nuevas normas podrían golpear con más dureza a los dispositivos más pequeños, como los auriculares inalámbricos. Los modelos de botón no gozan de la misma exención que los smartphones, así que los fabricantes deberán buscar la forma de hacer reemplazables sus diminutas baterías. Esto podría traducirse en auriculares más grandes, pesados y caros, pero también alargaría su vida útil y reduciría la cantidad de electrónica desechada por culpa de baterías muertas.