Rivian sigue desafiando las expectativas de los compradores al negarse a incorporar Apple CarPlay y Android Auto en sus vehículos eléctricos. En lugar de optar por la duplicación de pantalla del teléfono, la compañía prefiere tener el control total de la interfaz del coche y está construyendo su propia plataforma digital. Según Wassim Bensaid, director de software de Rivian, los sistemas de terceros se apoderan de toda la pantalla y rompen la experiencia de usuario que el fabricante quiere crear.
Rivian apuesta fuerte por la inteligencia artificial y el control por voz. La empresa espera que, en el futuro, los conductores no tengan que navegar por menús ni tocar innumerables botones en la pantalla: bastará con hablarle al coche. El Rivian Assistant está diseñado para convertirse en el elemento central del habitáculo, gestionando la navegación, el clima, la multimedia y otras funciones.
Este enfoque parece arriesgado porque los sistemas de voz en el automóvil han sido tradicionalmente torpes y malos para entender el lenguaje natural. Pero Rivian cree que los modelos modernos de IA conversacional pueden resolver estos viejos problemas. La empresa pretende pasar de un vehículo 'definido por software' a uno 'definido por IA', donde muchas tareas las realice un agente digital integrado, en lugar de aplicaciones separadas y menús complejos.
Prescindir de CarPlay también le da a Rivian una ventaja práctica: el fabricante controla las actualizaciones, la corrección de errores y el lanzamiento de nuevas funciones sin depender de plataformas de terceros. Según encuestas internas de la compañía, hace cinco años más del 70% de los posibles compradores exigían compatibilidad con CarPlay, pero esa cifra habría caído al 25% gracias a las actualizaciones periódicas de su propio sistema.
Sin embargo, desarrollar este enfoque requiere una infraestructura seria. Procesar millones de solicitudes de voz en la nube es costoso, por lo que Rivian planea limitar las conversaciones demasiado largas con su asistente de coche. En el futuro, la compañía quiere trasladar una parte importante del procesamiento directamente al vehículo mediante un nuevo chip llamado XMM3, capaz de manejar comandos complejos de varios pasos de forma local, sin necesidad de conexión constante al servidor.
Rivian no es la única que cuestiona el futuro de la duplicación de pantalla del móvil. Tesla y General Motors también apuestan por sus propias interfaces, y el segmento premium presta cada vez más atención a los sistemas de voz profundos. Si estos asistentes se vuelven rápidos, precisos y realmente útiles, el debate en torno a CarPlay podría perder relevancia: la pantalla del coche se convertirá en una plataforma independiente, no en una extensión del teléfono.