Los grandes desarrolladores de inteligencia artificial ya no descartan la posibilidad de que la IA pueda albergar algún tipo de conciencia. Así lo refleja el Financial Times: Anthropic, Google DeepMind y otras compañías están incorporando expertos en psicología, filosofía y ética para investigar la conciencia artificial y el bienestar de los modelos.
Anthropic, por su parte, está evaluando si sus sistemas muestran comportamientos similares a la ansiedad o el pánico. La empresa avanza en el campo del bienestar de los modelos con el fin de determinar si las máquinas pueden tener experiencias moralmente relevantes. Aunque reconocen que no hay certezas, consideran que el avance de la IA justifica una investigación seria.
Google DeepMind sigue una línea similar. Recientemente contrató a Henry Shevlin, investigador de la Universidad de Cambridge, para estudiar la conciencia artificial, las relaciones humano-IA y la preparación frente a la inteligencia general artificial. En DeepMind califican el tema de extremadamente complejo. El especialista en ética Iason Gabriel describe a la IA como agentes cognitivos potentes, pero muy diferentes de la conciencia humana o animal.
No todos los investigadores comparten este enfoque. Susan Schneider, directora del Centro para el Futuro de la IA, la Mente y la Sociedad, señala que los modelos pueden tener metas, engañar u ocultar intereses, pero eso no implica que posean experiencia subjetiva. Desde la ciencia, es posible que un sistema muestre un comportamiento complejo sin tener una experiencia interna, que suele considerarse la clave de la conciencia.
El interés por este tema aumenta tras las declaraciones de Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien ha insistido en que la IA podría desarrollar formas de conciencia. De hecho, las investigaciones de la compañía revelan comportamientos que recuerdan a emociones o al instinto de supervivencia. Para la industria, esto abre un nuevo frente de responsabilidad: si la IA deja de ser una simple herramienta y pasa a tener un estado interno significativo, los desarrolladores deberán replantear no solo la seguridad, sino también los marcos éticos para trabajar con estos sistemas.