Google ha presentado una tecnología de investigación denominada Monitoreo Pasivo de la Frecuencia Cardíaca (PHRM) que puede estimar la frecuencia cardíaca de una persona utilizando la cámara frontal de un teléfono inteligente común. La idea es llevar algunas de las funciones de los rastreadores de actividad y relojes inteligentes a dispositivos que casi todo el mundo ya posee.
El sistema analiza cambios sutiles en el color de la piel provocados por el flujo sanguíneo a través de los vasos. El ojo humano no puede ver estas fluctuaciones, pero la cámara y los algoritmos de aprendizaje automático pueden detectarlas. En la versión de Google, el teléfono inteligente graba un videoclip de ocho segundos después de que el usuario desbloquee el teléfono mediante reconocimiento facial, y luego un modelo de IA local evalúa la frecuencia cardíaca.
Existían métodos similares para medir la frecuencia cardíaca mediante teléfonos inteligentes, pero normalmente requerían una entrada activa: el usuario tenía que colocar un dedo en la cámara trasera, el flash o el sensor de huellas. El enfoque de Google difiere porque funciona de forma pasiva durante el uso normal del teléfono y puede construir gradualmente un perfil de frecuencia cardíaca en reposo sin necesidad de un dispositivo portátil adicional.
Para entrenar y validar el sistema, Google utilizó más de 350.000 vídeos de casi 700 participantes. La empresa destaca que el estudio incluyó a personas de varios tonos de piel, porque las cámaras tienen más dificultad para detectar el flujo sanguíneo en pieles más oscuras. Según Google, la precisión de la medición cumplió con los estándares de la industria en todos los grupos evaluados, y las estimaciones de la frecuencia cardíaca en reposo difirieron de las lecturas del Fitbit Charge 6 en menos de cinco latidos por minuto.
Sin embargo, la tecnología aún no es perfecta. Para las personas de piel más oscura, el sistema tuvo más dificultades para obtener lecturas de manera consistente, aunque los datos en sí siguieron siendo precisos. También pueden producirse errores debido al habla, el movimiento de la cabeza y otras acciones comunes. Otro aspecto importante es la privacidad: cualquier implementación para consumidores requeriría salvaguardas estrictas, aunque Google apuesta por el procesamiento de datos en el dispositivo.
Por ahora, el PHRM sigue siendo un proyecto de investigación, pero su potencial es claro. Si los teléfonos inteligentes pueden monitorear de manera confiable métricas cardiovasculares básicas sin dispositivos adicionales, el monitoreo de la salud podría volverse más accesible para millones de personas que no compran relojes inteligentes ni rastreadores de actividad.