Commodore, una de las marcas más reconocibles de la primera era de la informática, ha presentado un teléfono plegable poco habitual llamado Callback 8020. La compañía no lo define como un smartphone ni como un teléfono totalmente «tonto», sino como un dispositivo para detox digital: con funciones modernas básicas, pero sin las aplicaciones que más suelen arrastrar al usuario al desplazamiento infinito.
La idea principal del Callback 8020 es sacar del teléfono las redes sociales, los mensajeros de trabajo y el correo. Aun así, Commodore no renuncia por completo al software moderno: el teléfono incluye mapas, Spotify, WhatsApp, Uber, lector de códigos QR y algunos juegos tranquilos. La novedad funciona con Sailfish OS, un sistema basado en Linux, con posibilidad de instalar aplicaciones Android compatibles.
Técnicamente, el Callback 8020 se parece más a un smartphone sencillo dentro de una carcasa plegable. En su interior lleva un MediaTek Helio G81, 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento, ampliable mediante microSD. En la caja se incluye una tarjeta de 32 GB. La cámara principal usa un sensor Sony de 48 MP y añade un modo retro de videocámara, mientras que para música hay conector de 3,5 mm, auriculares IEM incluidos y un DAC audiófilo dedicado.
El teléfono tiene dos pantallas: una externa monocroma de 1,77 pulgadas y una principal IPS de 3,25 pulgadas con resolución de 480×640 píxeles. También se anuncian una batería extraíble de 1550 mAh, indicador luminoso de notificaciones, paneles traseros de colores intercambiables y una bisagra preparada para 200.000 aperturas.
Según el responsable de Commodore, Christian «Peri Fractic» Simpson, la idea del dispositivo nació de su propia experiencia al intentar controlar la dependencia del smartphone. Simpson describe Callback como un intento de encontrar un punto medio entre un móvil básico con botones y un smartphone completo: debe ofrecer las funciones necesarias sin convertirse en una fuente constante de distracción.
Las ventas del Callback 8020 están previstas para el cuarto trimestre, y los interesados ya pueden apuntarse a la lista de espera. Las versiones BASIC Beige, ProtoPET White y SX Silver parten de unos 500 dólares, la transparente Starlight Edition cuesta 550 dólares, y la Founders Edition con recubrimiento PVD dorado y tecla Commodore chapada en oro de 24 quilates sube a 640 dólares. El precio parece alto para un dispositivo de esta clase, así que la gran duda es si el Callback 8020 será una verdadera herramienta de detox digital o una apuesta cara por la nostalgia de Commodore.