Google celebrará el 12 de agosto su evento para presentar la próxima generación de Pixel, con la serie Pixel 11 como principal candidata a protagonizarlo. Según una filtración de precios europeos, los nuevos teléfonos realmente serán más caros, aunque la subida no afectará por igual a todos los modelos. En los modelos básicos, Google parece dispuesta a repetir la estrategia de Samsung: eliminar las versiones de 128 GB y convertir los 256 GB en la nueva capacidad mínima. Por eso, el Pixel 11 más barato parecerá costar unos €100 más que el Pixel 10, aunque la versión de 256 GB podría mantenerse cerca del precio anterior.
La situación será distinta para el Pixel 11 Pro XL y el Pixel 11 Pro Fold. En estos casos no se trataría solo de una subida encubierta por la desaparición de la versión con menos almacenamiento, sino de un aumento real en todas las configuraciones. Según la fuente, será en estos modelos donde más se noten la escasez de memoria y el encarecimiento de los componentes.
Una de las razones sería la presión del mercado de infraestructura para inteligencia artificial. Los centros de datos de IA consumen enormes cantidades de LPDDR5X y NAND, lo que dificulta que los fabricantes de smartphones sigan comprando componentes a los precios anteriores. Google mantuvo los precios al pasar del Pixel 9 al Pixel 10, pero ese margen parece haberse agotado.
La principal mejora de hardware del Pixel 11 debería ser el Tensor G6, que, según los rumores, será fabricado por TSMC con un proceso de 2 nm. Se espera una mayor eficiencia energética y menos estrangulamiento térmico, además de una reducción del consumo de batería provocado por el módem—un problema que ha acompañado a los Pixel de gama alta durante varias generaciones. La subida de precio dependerá en buena medida de las mejoras reales que aporte el Tensor G6.
Los precios para Estados Unidos todavía no se han filtrado, y las cifras europeas o británicas no deben convertirse directamente a dólares porque Google fija los precios por separado en cada mercado. Los analistas apuntan a una posible subida de entre 50 y 100 dólares en la mayoría de los modelos, mientras que las versiones con más almacenamiento podrían encarecerse aún más.