Samsung Display ha revelado una de las tecnologías clave que llegarían a los futuros Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Fold8 Ultra. Se llama Flex Titanium y consiste en una nueva estructura interna de la pantalla pensada para que el pliegue visible sea mucho menos pronunciado.
El sistema utiliza dos capas de titanio. La primera se encuentra justo debajo del panel OLED y es una película de aleación de titanio con un grosor equivalente a cerca del 30 % del diámetro de un cabello humano. A pesar de ser tan fina, Samsung asegura que ofrece una rigidez mecánica 20 veces mayor que la película de polímero empleada en anteriores pantallas plegables.
El segundo elemento es una placa de titanio situada bajo el módulo de pantalla. En la zona de plegado incorpora una estructura reticular con pequeñas aberturas creadas por láser: este diseño permite unir mejor las capas y reducir los huecos de aire entre el módulo, la placa y el adhesivo. Con el dispositivo abierto, la pantalla obtiene un soporte más estable sin perder la flexibilidad necesaria para soportar pliegues repetidos.
El principal objetivo de Flex Titanium es reducir la deformación residual en la zona de plegado. Cuanto mejor recupere la pantalla su forma original, menos visible debería resultar el pliegue. Si la tecnología cumple lo prometido, el Galaxy Z Fold8 podría montar una de las pantallas internas más planas fabricadas hasta ahora por Samsung.
Por otro lado, algunas filtraciones señalan que uno de los elementos internos de soporte del Galaxy Z Fold8 y el Fold8 Ultra podría fabricarse en fibra de carbono en lugar de titanio. El dato aún no está confirmado. Samsung Display habla expresamente de una placa de titanio dentro de Flex Titanium, por lo que probablemente se trate de piezas diferentes.