Las virtudes y las manías de Xiaomi: HyperOS con publicidad, bloatware y el caos de modelos

Xiaomi lleva años sumando una base de seguidores amplia gracias a la combinación de hardware potente, tecnología avanzada y precios al alcance. Sus móviles suelen brillar como la mejor compra de su segmento; aun así, arrastran manías que dividen opiniones. Muchos propietarios admiten que esa excelente relación calidad‑precio llega acompañada de costumbres de la marca que ponen a prueba incluso a los más fieles.

Publicidad dentro de HyperOS

Uno de los rasgos más discutidos es la presencia de anuncios integrados en HyperOS. Aparecen en apps del sistema y hasta en los ajustes, lo que erosiona la sensación de privacidad y control. Oficialmente, estas inserciones ayudan a mantener los precios bajos; en la práctica, muchos sienten que el móvil se convierte, en parte, en un escaparate publicitario. Existe la opción de desactivarlos, pero está escondida entre menús, lo que deja la impresión de una fricción calculada y subraya esa fina frontera entre el precio contenido y las renuncias disfrazadas.

Aplicaciones preinstaladas que vuelven

Casi cualquier nuevo Xiaomi recibe a su dueño con un buen número de programas precargados. La ilusión inicial puede diluirse cuando la pantalla de inicio llega repleta de juegos, servicios de socios y “recomendaciones” del sistema. Incluso tras borrar parte de ese paquete, algunas apps pueden reaparecer tras una actualización. Para Xiaomi, es una vía para recortar costes; para muchos usuarios, se siente como una intromisión en su espacio. La comunidad entusiasta responde creando herramientas para eliminar con seguridad los añadidos, una muestra de lo resistente que resulta el núcleo de fans de la marca.

Un laberinto de nombres de modelo

La gama de Xiaomi lleva tiempo siendo motivo de chascarrillos. Incluso analistas curtidos suspiran al explicar las diferencias entre Redmi Note, la serie T de Xiaomi y POCO. La estrategia genera confusión, pero permite vender prácticamente el mismo teléfono con nombres distintos según el mercado. Para la mayoría, esa práctica se convierte en un rompecabezas: un dispositivo que en China se ofrece bajo una etiqueta puede llegar a Europa con otra totalmente diferente. A veces, ni el personal de tienda descifra a la primera qué esconde un nuevo índice.

La puesta en escena de las ventas relámpago

A medida que Xiaomi se expandió por los mercados globales, se apoyó con fuerza en promociones por tiempo limitado para generar sensación de escasez. La jugada funcionó de maravilla al principio, pero su reputación terminó resentida. Un caso especialmente recordado ocurrió en el Reino Unido, donde una llamativa venta a 1 £ ofreció apenas unos pocos teléfonos. Para muchos compradores, aquel episodio se convirtió en sinónimo de manipulación de la demanda. Desde entonces la compañía recurre con más cautela a estas maniobras, aunque el recuerdo sigue pegado a su imagen.

El debate sobre la alianza con Leica

La alianza con Leica fue un paso ambicioso para elevar la fotografía móvil y dar a sus buques insignia una voz propia. Las cámaras empezaron a producir imágenes más expresivas y trabajadas, pero el debate sobre cuánto aporta realmente Leica no se ha apagado. Los escépticos señalan la ironía de que la app LUX de Leica esté disponible en exclusiva para usuarios de iPhone, un contraste difícil de pasar por alto. Aun así, la colaboración deja claro el afán de Xiaomi por desprenderse de la etiqueta de “marca barata”.

Conclusión

Xiaomi sigue demostrando habilidad para equilibrar precios asequibles con prestaciones notables. Sus móviles continúan entre las propuestas con mejor relación valor‑precio, aunque ese atractivo suele venir empaquetado con rasgos que irritan incluso a los pacientes. Lo que venga dependerá de si la compañía logra demostrar que ofrecer mucho no implica sacrificar comodidad ni, sobre todo, la sensación de trato justo para el comprador.