La 'RAMpocalypse' podría retrasar las consolas hasta 2027–2028
El alza de la RAM por la demanda de IA podría aplazar nuevas consolas hasta 2027–2028 y encarecer GPUs; rumores y análisis sobre Sony, Microsoft y el mercado.
El alza de la RAM por la demanda de IA podría aplazar nuevas consolas hasta 2027–2028 y encarecer GPUs; rumores y análisis sobre Sony, Microsoft y el mercado.
© E. Vartanyan
En la red circulan rumores sobre un posible retraso de las consolas de nueva generación por el encarecimiento de la RAM. Según Insider Gaming, la escalada responde a la fuerte demanda del sector de la IA y ya está reconfigurando los planes de los fabricantes. Solo la perspectiva de esos costes basta para hacer tambalear las hojas de ruta, algo que, visto el contexto, no sorprende.
Fuentes señalan que las compañías sopesan los quebraderos de cabeza en el suministro de componentes y el aumento de la lista de materiales. Algunas estimaciones indican que el coste de la RAM se ha disparado en cientos por ciento en los últimos meses, lo que hace que los objetivos de precio de lanzamiento habituales sean muy difíciles de alcanzar. Si la tendencia se mantiene, incluso el hardware actual podría encarecerse en 2026. Para los fabricantes de plataformas, una volatilidad así deja poco margen de maniobra en el precio y obliga a extremar la prudencia.
Ante este panorama, los fabricantes se plantean aplazar la próxima ola hasta 2027–2028, confiando en que los proveedores de memoria aumenten capacidad y hagan bajar los precios. El insider Kepler_L2 ya había sostenido una visión similar, al señalar que la economía de las plataformas está cambiando y que, en teoría, las nuevas consolas podrían superar los 1.000 dólares, incluso antes de lo que ahora se bautiza como 'RAMpocalypse'. Con el mercado así de tenso, esperar a que pase la cresta parece el movimiento menos arriesgado.
Hasta ahora, ni Sony ni Microsoft han confirmado nada de esto. Un posible encarecimiento de la memoria también podría golpear a las tarjetas gráficas de próxima generación, un mercado especialmente sensible a los vaivenes de la demanda y a los tropiezos de la cadena de suministro. Si las condiciones actuales se mantienen, la presión ahí también podría intensificarse. Con algo de fortuna, el mercado se estabilizará para 2027.