Por qué las passkeys reemplazarán a las contraseñas hacia 2026

Las contraseñas pierden, poco a poco, su condición de método por defecto para proteger cuentas, y muchos ya señalan 2026 como un probable punto de inflexión. La razón es evidente: la gente sigue creando combinaciones débiles, reutiliza la misma clave en varios servicios y rara vez respeta reglas básicas de seguridad. Así, el robo de credenciales se mantiene entre las ciberamenazas más habituales, y cuesta imaginar que esa tendencia se revierta por sí sola.

Los números lo confirman. Los informes de Verizon, citados por BODA.SU, apuntan de forma constante a que los inicios de sesión y contraseñas robados siguen impulsando buena parte de las brechas de datos. En el DBIR 2025, solo en torno al 3% de las contraseñas comprometidas cumplía los requisitos mínimos de complejidad. Eso no implica que apenas el 3% de todas las contraseñas sea adecuado; más bien muestra qué tipo de credenciales terminan con mayor frecuencia en manos de los atacantes.

Con ese telón de fondo, las tecnológicas impulsan una alternativa: las passkeys. Este método de acceso sin contraseña permite confirmar la identidad con biometría, un PIN u otra verificación local en el dispositivo. Se apoya en criptografía de clave pública y privada: la clave pública queda en el servicio, mientras que la privada permanece con el usuario y no se envía por la red.

Su resistencia al phishing es uno de sus puntos fuertes. Las passkeys están vinculadas a un sitio concreto, de modo que no funcionan en una página falsa de inicio de sesión a la que un estafador intente atraer a alguien. A diferencia de las contraseñas, no se pueden «teclear» en cualquier parte.

Los grandes ecosistemas ya se inclinan por este camino. Microsoft, Google y Apple admiten passkeys a nivel de sistema operativo y de cuenta, y Microsoft ha dejado claro que avanza hacia un modelo sin contraseñas. En la práctica, eso implica replantear los flujos de acceso de siempre y empujar a los usuarios hacia métodos más actuales.

De ahí que 2026 aparezca una y otra vez en las conversaciones. Para entonces, el soporte cubrirá las principales plataformas y una lista creciente de servicios populares, creando las condiciones para una adopción más amplia. Aun así, una despedida total de las contraseñas parece poco probable: en muchos sistemas seguirán como respaldo ante la pérdida del dispositivo o problemas de acceso. Conviene ser realistas: ese salvavidas seguirá ahí por un tiempo.

Lo más probable es que vivamos una etapa de transición. Las passkeys irán ganando terreno y las contraseñas pasarán gradualmente a un papel secundario. Para el usuario de a pie, eso debería traducirse en menos cadenas enrevesadas que memorizar y una entrada más simple a las cuentas: no un adiós inmediato a las contraseñas, pero sí un paso claro en esa dirección.