PC en un congelador a –28 °C: la lección de TrashBench sin condensación

El modder australiano y manitas de YouTube TrashBench consiguió lograrlo: arrancó un PC de sobremesa dentro de un congelador doméstico a –28 °C, pasó pruebas de rendimiento, hizo overclock a la tarjeta gráfica y retiró los componentes en seco, sin rastro de condensación. El montaje parecía caótico, pero estaba calculado al milímetro: una lección útil de por qué la mayoría de experimentos previos de “PC en congelador” solían fracasar. Viéndolo de cerca, sorprende menos el frío extremo que la disciplina con la que estaba planteado.

La clave no fue el frío extremo ni recubrimientos exóticos, sino el tamaño del congelador y un control férreo de la humedad. TrashBench empleó un arcón grande, lo vació de baldas y colgó los componentes con cinchas para que quedaran en el aire. Los cables salían al exterior y estaban sellados, y unos calcetines rellenos de gel de sílice hicieron de sistema de deshumidificación improvisado. Esa táctica poco vistosa suavizó las variaciones de temperatura y evitó cruzar el punto de rocío, el momento en que la condensación suele aparecer.

Para la prueba eligió a propósito hardware veterano —un Intel Core i7‑9700KF, una GeForce GTX 1070 y otras piezas de generaciones pasadas—. Así reducía la emisión de calor y acotaba los daños en caso de fallo. Las pasadas en 3DMark y en juegos populares dejaron claro que meter un PC en un congelador, por sí solo, apenas aporta rendimiento: la mejora es mínima, prácticamente dentro del margen de error. Los avances reales llegaron solo tras hacer overclock manual a la GPU, con incrementos de alrededor del 7–8% en ciertos escenarios.

Al terminar, TrashBench sacó el hardware aún frío, pero completamente seco. Atribuyó el resultado a la inercia térmica de un gran volumen de aire. A diferencia de los congeladores pequeños, que se calientan rápido bajo carga y favorecen la condensación, un arcón grande actúa como un depósito de frío que absorbe el calor poco a poco. En un entorno así de estable, el gel de sílice tiene tiempo de reducir la humedad con eficacia. La conclusión más amplia es que congelar un PC no es un truco milagroso de velocidad, sino un pacto temporal y cuidadoso con la física, donde el tamaño y la paciencia hacen, en silencio, la mayor parte del trabajo.