Estados Unidos y Taiwán han anunciado un acuerdo histórico sobre semiconductores. Según el pacto, TSMC y el gobierno taiwanés planean invertir alrededor de 500.000 millones de dólares para desarrollar la industria estadounidense de chips. Sin embargo, pese a esta inversión récord, las tecnologías de fabricación más avanzadas seguirán fuera de Estados Unidos.
Este acuerdo forma parte de una nueva política comercial entre Washington y Taipéi. El paquete total incluye el compromiso previo de TSMC de 165.000 millones de dólares, más inversiones adicionales que elevan la cifra a los 500.000 millones. De esta cantidad, TSMC invertirá unos 250.000 millones, mientras que el gobierno aportará el resto. A cambio, Taiwán consiguió un régimen arancelario con tasas del 15%, similar al aplicado a Japón y Corea del Sur.
La prioridad de TSMC en Estados Unidos será Arizona. La empresa desarrollará varias plantas de fabricación, instalaciones avanzadas de empaquetado de chips y centros de investigación para formar especialistas locales. Esta iniciativa estadounidense no es exclusiva: TSMC ejecuta simultáneamente proyectos similares en Japón y Alemania, diversificando así su presencia productiva global.
No obstante, el director financiero de TSMC, Wendell Huang, dejó claro que los procesos de fabricación más modernos no llegarán pronto a Estados Unidos. Las razones son prácticas: las cadenas de suministro clave, la infraestructura consolidada y la concentración de talento ingenieril permanecen firmemente en Taiwán. Esta situación se refuerza además por la regla "N-2" de Taiwán, que exige que las fábricas en el extranjero vayan al menos dos generaciones por detrás de la vanguardia.
En consecuencia, ni siquiera medio billón de dólares en inversión dará a Estados Unidos acceso a las tecnologías más sensibles de TSMC. Esto resulta especialmente llamativo si se considera que más del 70% de los clientes de la empresa son diseñadores estadounidenses de chips, que necesitan cada vez más nodos avanzados como el A16. Si TSMC podrá mantener las tecnologías críticas exclusivamente en casa sigue siendo una de las preguntas clave para los próximos años.