Robots Optimus de Tesla: avances en fábricas y planes futuros

Aunque el desarrollo robótico de Tesla no esté generando grandes espectáculos públicos, avanza de manera constante. La compañía ya ha desplegado alrededor de 1.000 robots humanoides Optimus en sus plantas de fabricación, incluidas las instalaciones de Texas y Fremont. Estos robots se están integrando gradualmente en el proceso productivo y están aprendiendo nuevas tareas.

La sabiduría convencional favorecía los manipuladores robóticos especializados para el trabajo en fábricas, cada uno dedicado a una función específica. Sin embargo, el progreso tecnológico está cambiando esa perspectiva. Un robot humanoide demuestra ser más versátil, ya que puede reconfigurarse para nuevas tareas sin requerir una renovación completa del equipo. Además, el costo de estos robots está disminuyendo gradualmente, mientras que sus capacidades se expanden mediante actualizaciones de software. Tesla tiene como objetivo reducir el precio de una unidad Optimus al rango de 20.000 a 30.000 dólares.

Actualmente, los robots Optimus se utilizan principalmente para mover carga, clasificar celdas de batería y ensamblar paquetes de baterías. Las fábricas ya emplean robots de tercera generación equipados con manipuladores de mano más complejos que cuentan con 22 grados de libertad. En el diseño del brazo, algunos actuadores se han reubicado en el área del antebrazo, y el control de los dedos se implementa mediante un sistema que imita tendones. Los sensores en las yemas de los dedos permiten al robot calibrar con precisión la fuerza de agarre, lo que le permite manejar objetos de diversa durabilidad de manera segura.

En el lado del software, los robots se entrenan utilizando la arquitectura FSD v15, desarrollada originalmente para el Autopilot de Tesla. Esto permite a Optimus evaluar su entorno con ocho cámaras, aprender rápidamente nuevas operaciones y transmitir comandos directamente a sus actuadores. Este enfoque reduce el tiempo de entrenamiento a solo unas horas, en comparación con las semanas requeridas para la programación tradicional.

Simultáneamente, el campo de la robótica está adoptando cada vez más los Modelos de Comportamiento a Gran Escala (LBMs), que describen la interacción de una máquina con el mundo real. Tesla ya está construyendo un edificio dedicado en Texas para la producción en masa de Optimus y planea aumentar la producción a 50.000 robots para fin de año. De cara al futuro, la compañía anticipa introducir una versión doméstica de Optimus, aunque esto depende del desarrollo de software y de garantizar una interacción segura con humanos y animales.

Para que los robots reemplacen completamente a los humanos en las líneas de producción, aún quedan varios obstáculos técnicos. Específicamente, necesitan lograr una operación extendida sin recarga y aumentar la durabilidad de sus actuadores, que se desgastan con el uso continuo. Tesla afirma actualmente que Optimus puede trabajar de 8 a 10 horas sin detenerse, lo que ya le permite cubrir múltiples turnos de trabajadores cuando se despliegan suficientes robots.

El despliegue de tales robots abre nuevas vías para los negocios y la industria, pero también plantea preguntas sobre el futuro de la fuerza laboral. En este contexto, el auge de la robótica está creando nuevas oportunidades de ingresos: los desarrolladores de software podrán crear soluciones para utilizar robots humanoides en logística, cuidado, construcción y otros sectores.