Elon Musk ha desvelado los ambiciosos planes de Tesla para desarrollar sus propios procesadores de inteligencia artificial. Según sus declaraciones, la compañía pretende lanzar nuevas generaciones de chips con un intervalo de apenas nueve meses, un ritmo significativamente más rápido que los ciclos anuales típicos de Nvidia y AMD. Musk ha afirmado directamente que espera que Tesla acabe convirtiéndose en el líder mundial en volumen de producción de procesadores de IA.
En una publicación en X, Musk señaló que el diseño del chip AI5 está casi completado, el AI6 se encuentra en desarrollo inicial, y ya se planean los AI7, AI8 y AI9. Este ritmo debería permitir a Tesla aumentar más rápidamente las capacidades computacionales para el piloto automático y los sistemas de IA, al tiempo que reduce la brecha tecnológica con los actuales líderes del mercado. No se trata solo de rendimiento, sino también de escala: la visión de "los chips de IA más producidos en masa" implica instalar procesadores en millones de vehículos.
Sin embargo, estos planes se enfrentan a limitaciones importantes. A diferencia de Nvidia y AMD, Tesla desarrolla chips principalmente para coches, lo que significa que debe cumplir estrictos requisitos de seguridad funcional. Los procesadores automotrices tienen que cumplir normas como la ISO 26262, someterse a pruebas de escenarios, y tener en cuenta la seguridad ante fallos, la ciberseguridad y las exigencias regulatorias. Todo esto ralentiza significativamente el desarrollo en comparación con los chips para centros de datos, donde la prioridad sigue siendo el rendimiento y los ecosistemas de software.
Los expertos consideran que un ciclo de nueve meses solo es posible con un enfoque evolutivo. Es probable que las nuevas generaciones de chips de IA de Tesla se construyan sobre una única plataforma arquitectónica, incrementando gradualmente los bloques computacionales, optimizando la memoria y realizando la transición a nuevos procesos de fabricación. Cualquier cambio radical—como una nueva arquitectura de memoria, modelos de programación o sistemas de seguridad—inevitablemente alargaría los plazos.
En la práctica, el principal cuello de botella podría no ser el diseño del silicio en sí, sino la verificación, la certificación de seguridad y la estabilidad del software. Cabe destacar que, junto con el anuncio, Musk hizo un llamamiento para que ingenieros se unan al equipo, insinuando indirectamente que la dotación de personal podría ser un factor clave para el éxito. Si Tesla logra ejecutar este plan, podría crear efectivamente la clase de procesadores de IA más producida en masa—quizás no la más avanzada según los estándares de los centros de datos, pero única por su escala de aplicación.