Científicos canadienses han anunciado el desarrollo de una molécula orgánica que podría revolucionar el almacenamiento de energía renovable. El equipo, formado por investigadores de la Universidad de Montreal y la Universidad Concordia, ha creado un compuesto llamado AzoBiPy, diseñado para su uso en baterías de flujo orgánicas acuosas. Esta tecnología representa una alternativa más segura y no inflamable a las baterías de iones de litio.
La característica clave de AzoBiPy es su capacidad para transferir dos electrones simultáneamente durante reacciones reversibles. Esto es inusual en electrolitos orgánicos, que normalmente manejan solo un electrón a la vez. Como resultado, la nueva molécula casi duplica la capacidad energética, alcanzando una capacidad volumétrica de 47,1 Ah/L con alta solubilidad en agua.
La estabilidad del compuesto es igualmente impresionante. Durante más de 70 días de pruebas, incluyendo 192 ciclos de carga y descarga, AzoBiPy mantuvo aproximadamente el 99% de su capacidad original, perdiendo solo un 0,02% por día. Para sistemas de almacenamiento orgánicos, este rendimiento es casi récord, abriendo el camino hacia el almacenamiento estacional de energía. En la práctica, esto significa poder guardar energía solar del verano para calefacción en invierno.
Los investigadores demostraron la viabilidad práctica de la tecnología con un prototipo funcional: una batería de flujo que utilizaba unas cucharadas de electrolito alimentó una cadena de luces navideñas durante ocho horas. A diferencia de las soluciones comerciales basadas en vanadio, AzoBiPy está fabricada con elementos fácilmente disponibles: carbono, nitrógeno e hidrógeno. El equipo está explorando ahora versiones biológicas a partir de madera y residuos alimentarios, y ha presentado solicitudes de patentes, con el objetivo de desplegar la tecnología en la próxima década.